Llegan como cada año las grullas desde el norte europeo para invernar en los campos extremeños adornándolos con sus plumajes grises.

Durante el día alternan los momentos de comida, con los de vigilancia y acicalamiento de sus plumajes.  Al caer la tarde se dirigen a los  dormideros normalmente situados en las proximidades de embalses o charcas. 

Estas son en resumen las costumbres de estas aves gregarias. Un ciclo de vida que se repite casi de forma automática cada año.

Es una experiencia fascinante observar a estas aves integrándose en el medio extremeño. Los atardeceres marcados por la silueta de grandes bandos de grullas producen imágenes para recordar por mucho tiempo.

Fotografía

Pablo Alcalde

©costadulce.com

Start typing and press Enter to search

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies